lunes, 12 de noviembre de 2007

El 40% de las compañías con mayor potencial son asiáticas



Surge de un listado de 142 empresas que están destinadas a alcanzar el rango de multinacionales en los próximos 5 o 10 años. La mayoría son chinas

El 40% de las 142 compañías que el Foro Económico Mundial (FEM) considera que tienen un mayor potencial de crecimiento a nivel mundial son asiáticas, según anunció la organización.

El FEM, con sede en Ginebra, presentó el listado de las empresas emergentes que ha seleccionado para entrar a formar parte de la nueva comunidad de Compañías con Crecimiento Global.

En ese nuevo espacio, las firmas discutirán los distintos aspectos relacionados con "lo que supone ser global" y los retos que se les presentan en el futuro próximo, explicó el Foro en un comunicado de prensa.

De los 142 miembros fundadores, el 40% proceden de Asia, el 26% de Europa, el 20% del continente americano y el 14% de Africa y Oriente Medio.

Para el fundador y presidente del FEM, Klaus Schwab, se trata de una "verdadera comunidad global creada a partir de compañías que están destinadas a alcanzar el rango de multinacionales en los próximos cinco o diez años".

Estas son exitosas "porque son capaces de cuestionar el status quo y conducir sus industrias adelante, mientras cultivan los valores de responsabilidad social corporativa sobre los que se alza el FEM", agregó mediante el comunicado.

China lidera la lista con 28 representantes, seguida de Estados Unidos (18), India (14), Japón (13) y Rusia (11).

Pura potencia
Ninguna firma española ha sido seleccionada para formar parte del listado, mientras que sólo ocho latinoamericanas están presentes, entre ellas cuatro de Brasil, dos de México, una Argentina y otra de Perú.

"Son pocas, pero todas ellas muy potentes", destacó este domingo, en declaraciones a la agencia Efe, el director asociado del FEM para América Latina, Julio Estrada.

En ese sentido, resaltó que algunas de las compañías latinoamericanos "son de sectores poco tradicionales" y abarcan actividades innovadoras como la creación de software, como es el caso de las brasileñas Bematech y Politec.

Los nuevos miembros de la comunidad tienen en común unas tasas de crecimiento anuales por encima del 15 por ciento, ingresos entre 100 millones y 2.000 millones de dólares estadounidenses y demuestran su liderazgo en sus particulares nichos de mercado.

Según el Foro, "las compañías visionarias se pueden expandir más rápido ahora que nunca, gracias al impulso de nuevos factores como financiación global, comunicaciones instantáneas, rápido desarrollo tecnológica y redes logísticas integradas".

La nueva comunidad pretende que las compañías emergentes puedan "compartir experiencias entre ellas", así como con algunas multinacionales asociadas al FEM, como la estadounidense Coca-Cola, la suiza Zurich Financial o la británica WPP.

El FEM, una institución privada célebre por su cita anual de líderes mundiales en Davos (Suiza), creó la nueva comunidad el pasado septiembre en una reunión en la ciudad china de Dalian que reunió a 1.700 participantes de más de 90 países.

Opinión Personal

Una vez más se hacen públicos los anteriores comentarios que he publicado y he sostenido durante todo este tiempo. Es lógico que la mayoría de las empresas mas poderosas sean del continente Asiático, dado que como sabemos y les he dado a conocer, el crecimiento de estos gigantes es desmesurado y sin control, para cerrar mi comentario al cual la nota no dio mucho pie a darlo dado que esta muy completa, si esta tendencia asiática sigue avanzando como lo ha hecho hasta ahora tendremos que aprender a hablar idiomas asiáticos pero principalmente el chino.

China desplazó a Alemania y se convirtió en el principal exportador del mundo


UN CAMBIO DE TENDENCIA QUE IMPACTA EN LA ARGENTINA

En agosto pasado China logró desplazar a Alemania, bien llamada la locomotora de Europa, como primer exportador mundial. El gigante asiático exportó ese mes US$ 114.400 millones, más que cualquier otro país en el mundo, según datos de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Ese mismo mes, comparativamente, Alemania vendió al resto del mundo US$ 105.800 millones.

Aunque es la primera vez que alcanza el mayor puesto en el ranking de ventas al exterior, este año China tuvo otros dos logros: a principios de 2006 desplazó a EE.UU. del segundo puesto y en agosto dio un paso más ubicándose en el primer puesto. Todo indica que, a partir de ahora, esa jefatura al mérito productivo, comercial y operativo seguirá en sus manos.

Apenas un año atrás, las colocaciones externas chinas sumaban US$ 72.000 millones. Significa que en 12 meses China multiplicó sus ventas en más del 50%. Un verdadero fenómeno.

Si se toman los ocho primeros meses de 2007, Alemania estuvo liderando la exportación global, con facturación por US$ 852.000 millones, pero todos los especialistas coinciden en que las cifras de agosto marcan un cambio fundamental de tendencia, una rotación definitiva.

Se estima que cuando se haga el balance de 2007 China crecerá un 11,5% este año y su comercio exterior continuará pujante, a un ritmo considerable porque ocupa el 20% del total mundial, a pesar de la devaluación del dólar. China es líder mundial en la mayoría de los productos industrializados.

Un factor clave para entender esta pronunciada aceleración es la productividad. Los artículos chinos siguen invadiendo mercados por sus bajos precios a lo que se suman mejoras en la calidad de presentación. Eso lleva a que muchas naciones pongan trabas a las importaciones del país asiático, como es el caso de la Argentina.

Aún
así, en todos los rubros vinculados a la electrónica, a la informática, maquinaria y herramientas, los precios internos de la Argentina se mantienen de algún modo estables y hasta retroceden por el ingreso de la mercadería china.

Es más. Los productos chinos explican, en gran parte, la baja inflación mundial, a pesar del fuerte incremento del valor de las materias primas. Porque si bien los commodities elevaron su precios, los manufacturados en China pudieron mantenerse estables y en baja por la aplicación rigurosa de las economías de escala y las mayores ganancias por productividad.

A pesar de la fuerte dependencia de recursos naturales y alimentos (suelen enfrentar históricamente serios problemas al respecto) el superávit comercial chino rondará este año los US$ 257.000 millones.

Podría decirse que el poder político en China está bien aceitado ( pese a la oposición que es reprimida sin cuartel), está prevista la sucesión del presidente Hu Jintao y se admite sin vueltas que la brecha entre ricos y pobres es demasiado grande, una injusticia que el monumental crecimiento económico no ha podido solucionar. El Partido Comunista pregona su lucha contra los males del país ( la corrupción en todos los niveles y las diferencias de ingresos entre las zonas urbanas y las rurales, con extrema pobreza) pero del dicho al hecho hay un largo trecho. El costo social no ha podido ser resuelto. Los desequilibrios regionales requerirán continuidad y un tiempo largo para encontrar un punto de armonía.

Analistas y economistas destacados advierten sobre las flaquezas de China. El francés Guy Sorman publicó un libro, tras una larga estadía en el país que tituló El Imperio de las mentiras, donde invalida los logros y señala las desventuras de la población. Lester Thurow, profesor universitario en los EE.UU. y autor de textos de éxitos considera que las estadísticas de generación de energía de China son magras, lo cual contradice que el crecimiento sea tal como el que se está admirando.

Opinión personal

Como he publicado anteriormente y he dado a conocer, se multiplican los intentos, tanto de EE.UU. como de Europa por detener la arremetida china. Lo llamativo es que ese avance no resultó dañado por la devaluación del dólar, en tanto la mercadería china ha penetrado con fuerza en Norteamérica. Por otro lado, la reevaluación del euro y de otras monedas importantes también favorece la entrada china en el viejo continente.

En términos de comercio internacional China no es más un país emergente



Finalmente, el 18 de Septiembre, tras experimentar el sexto trimestre consecutivo de caída de la tasa de inversión en la industria de la construcción y el negocio inmobiliario, la Reserva Federal realizó un recorte de ½ punto (0.5 %) en los fondos federales, con una disminución de 5.25% a 4.75%. Este recorte de la Reserva Federal se produjo tras la aceleración significativa de la economía norteamericana en el segundo trimestre de 2007, con un auge de 4% anual, un aumento de más de 3 puntos con respecto al primer trimestre, en que creció sólo 0.6%.


En este periodo la tasa de ganancias de las empresas se incrementó 20% sobre el año anterior. Es el nivel más alto de ganancias de las empresas estadounidenses en los últimos 75 años.

También sus exportaciones aumentaron 13%, 4 puntos por arriba del promedio mundial, arrastradas por las ventas externas a China, que crecieron 40% en este periodo. Del total de sus exportaciones, 47% son bienes intermedios (partes y componentes); y en las exportaciones industriales prácticamente la totalidad. Esto revela su grado de transnacionalización productiva; y es lo que convierte a EE.UU. en la primera y más avanzada plataforma transnacional de producción del sistema capitalista en su actual fase de globalización.

Mientras la Reserva Federal recorta la tasa de interés, el crecimiento del Asia-Pacífico tiende a superar en 2007 el del año anterior. El Banco Asiático de Desarrollo (ADB) revisó hacia arriba sus perspectivas 2007, con un crecimiento regional de 8.3%, que deja atrás la estimación realizada en marzo de 7.6%.

China está nuevamente a la cabeza de la expansión regional, con un aumento de 11.2% este año, seguida por India, con 8.5%. El ADB prevé un crecimiento similar en 2008 para la región: 8.2%; que asciende a 10.8% para China, instalada en el doble dígito desde 2000 en adelante.

China crece guiada por sus exportaciones, y en general por el comercio internacional. En los primeros 6 meses de 2007, sus exportaciones han crecido 30%, en dólares corrientes, con respecto a igual periodo del año anterior; es 3 veces más que el promedio mundial.

Las exportaciones chinas, a medida que aumentan, también se diversifican y crecen en la escala del valor agregado y la complejidad tecnológica.

En el ranking de similaridad del conjunto de sus exportaciones con los países más avanzados, que integran la OCDE, China pasó del 19º lugar en 1972 al 4º en 2001, y será el 2º, o quizás el 1º en 2010. No hay otro caso en la historia del capitalismo de una “economía emergente” con semejante capacidad de homogeneización productiva con los países situados en la frontera del sistema, en términos tecnológicos y de innovación.

Es obra de las empresas transnacionales, responsables de más del 60% de sus exportaciones, que llega al 80% o 90% en los bienes de equipo y de capital de alta tecnología. La tendencia de fondo de las exportaciones chinas muestra que el sector de más rápido crecimiento es “bienes de equipo y de capital de alta tecnología” (30% del total); por eso, guiado por este sector, el porcentaje de exportaciones sobre PBI aumentó 40% entre 2001 y 2004. Significa que, incluso con la revisión al alza del PBI en el último trimestre de 2004 (+ 17%), la relación exportaciones / PBI es ahora 31%, una ratio superior a EE.UU.

Esas exportaciones son, crecientemente, una parte indisoluble del sistema transnacional de producción, núcleo de la globalización. El 63% del total de sus importaciones no energéticas son productos industriales intermedios. Si se fija la atención en las importaciones de partes y componentes para exportar (“processing trade”), tienen ese carácter el 31% del total; y eran sólo 15% en 1992. En las exportaciones chinas, las “partes y componentes” son ahora 15% del total; y eran 5% en 1992.

Opinión Personal

China, en síntesis, es el país emergente más integrado a las redes globales de producción. Pero también es el principal exportador mundial de bienes de equipo y de capital de alta tecnología, como consecuencias del traslado masivo a su territorio de las empresas transnacionales del sector.

En un sentido estricto, en lo que se refiere al comercio internacional, China dejó de ser ya un país emergente. Las características de su irrupción en el comercio mundial exigen pensar en una fase de post-globalización.