miércoles, 12 de septiembre de 2007

Primero fueron para la papa, ¿ahora habrá subsidios para tomates?


Luego de la disparada del precio de la papa, el Gobierno implementó un subsidio para que pueda llegar a los consumidores a un precio no mayor a $ 1,40, sobre todo poniendo atención en cómo el valor de ese producto pude afectar al índice general de precios. Ahora la mira parece estar puesta en los tomates, que no se consiguen a menos de $ 5 el kilo.

Los mecanismos aplicados por el Gobierno tal vez no se noten como los consumidores quisieran, pero le sirve al menos para que los números relevados al momento de elaborar el Índice de Precios no sean tan altos.

Así, ayer comenzó a regir le sistema de subsidio para la para en las cadenas de supermercados, que deberían ofrecerla a $ 1,40 por kilo. La oferta está limitada a 2.400 toneladas, lo que —según cálculos de consultoras privadas— alcanzaría para cubrir la demanda de sólo un día. Es que los acuerdos no rigen para los comercios minoristas.

Ahora, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quiere que los subsidios también lleguen a los tomates, otro vegetal que comienza a transformarse en un producto suntuario.
Entre julio y agosto el kilo trepó un 40%, a pesar de que el Indec señala que el salto es del 23%, algo nada menor. El objetivo es que el kilo baje hasta los $ 2,50.

De acuerdo a los datos oficiales, el problema está en que en julio la producción de tomates cayó un 35% a raíz de las heladas, y la importación no fue suficiente para abastecer la demanda.


Miércoles 12 de Septiembre de 2007 04:56

Opinión Personal

Lo que busca el Gobierno es imponer un control de precio intentando aplicar una especie de precio máximo. Cuando los precios se empiezan a disparar a veces las autoridades intentan que el precio de algunos bienes oscile dentro de un determinado rango y no fluctúe libremente. Esto implica imponer un precio con el cual los consumidores tengan beneficios y se vean posibilitados de consumir el producto sin tener que pagar por demás obteniendo así excedente del consumidor.

El excedente del consumidor es la diferencia entre la cantidad que un consumidor esta dispuesto a pagar por un bien y la que paga realmente. Por ejemplo por costumbre o por conocimiento el consumidor sabe que el precio del tomate se disparo por las nubes y por una cuestión lógica de consumo esta dispuesto a pagar X cantidad de dinero por ese bien, el gobierno al subsidiar estos precios le otorga al consumidor la satisfacción de pagar menos de lo que estaba dispuesto y obtiene así un beneficio llamado excedente del consumidor.

En este caso el precio máximo no es oficial dado que si lo fuese ninguna cadena de supermercados o comerciante puede vender por arriba de ese precio sino estos serian penados por la ley.

El precio máximo tiene sus ventajas y sus desventajas, dado que benefician al consumidor pero perjudicaría al vendedor, ya que a causa del precio que se establecería, el productor se vería obligado a salirse del mercado porque para el deja de ser rentable la venta de dicho bien. Lógicamente si los productores se bajan del mercado la oferta hace lo mismo y aumenta la demanda provocando así escasez en las góndolas y que la gente no puede consumir ni satisfacer sus necesidades.

Por lo tanto el Gobierno estudia la forma de aplicar un subsidio para que el precio caiga de los 5 pesos actuales por kilo que denuncian las asociaciones de consumidores a por lo menos la mitad de ese monto sin tener que llegar a establecer un precio máximo oficial. Aunque lo más probable es que se replique el esquema de las papas y las partidas subsidiadas solo representen una porción ínfima del consumo local.

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