
Luego del feriado en los EEUU, la reapertura del mercado externo tuvo un impacto positivo en los precios de los granos negociados en
El trigo cerró en alza sostenidos por las compras de fondos, impulsada por la firmeza de los mercados europeos y la compra de la india de 795.000 toneladas de trigo, 50% más que el volumen inicial. En el mercado de Chicago culminó a 296 dólares por tonelada.
La soja culminó en alza impulsada por la suba del trigo y las perspectivas de una menor cosecha en las áreas del sur; mientras que el maíz hizo lo propio siguiendo la firmeza del trigo.
La mejora en el mercado de referencia impulsó fuerte los precios a nivel local. La soja alcanzó los valores históricos pagados a principios del 2004 (el 22 de enero de ese año se pagó 718,3 pesos por tonelada), y se negoció a 720 pesos (+2,85 por ciento), con un alza de veinte pesos respecto de la rueda previa.
El maíz también mostró importantes alzas de quince pesos por la mercadería disponible y de cinco dólares para la cosecha nueva; mientras que el trigo a futuro (entregar en Diciembre 07 o Enero 08) volvió a negociarse con valores más altos.
Argentina ha devaluado el peso más de una vez, pero en la mayor parte de los casos lo hizo para compensar la caída de los precios de la exportación nacional y los fuertes déficits comerciales. En este contexto, la devaluación de 2002 fue por completo excepcional, en primer lugar porque coincidió con un fuerte aumento de los precios de exportación, los que en la actualidad se encuentran en sus picos históricos. De modo que a los beneficios de exportación generados por la devaluación del 70% del peso frente al dólar (de uno a uno a tres a uno), se vino a sumar el crecimiento del 40% de los precios de la propia exportación (en dólares). ¡Cada peso exportado antes de la devaluación se convirtió en más de cuatro pesos! después de ella. Este simple cálculo explica la euforia capitalista con la política económica posterior a la convertibilidad.
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